En los últimos tiempos el mercado de productos ecológicos y biodinámicos ha crecido de manera prácticamente exponencial. El auge de esta tendencia hace que hoy en día asistamos a una proliferación de productos provenientes de la agricultura biodinámica.

Cada vez más gente se preocupa por escoger conscientemente aquello que consume, esto viene motivado por dos razones principales. Por un lado, el respeto por el medio ambiente es un valor que cada vez más persones hacen suyo. Por otra parte, tenemos una mayor consciencia como consumidores responsables que hace que busquemos productos sanos y sostenibles para nuestras familias.

La agricultura biodinámica

En este camino hacia una agricultura sostenible y respetuosa con el medio natural destacan los agricultores biodinámicos. Estos campesinos no solo renuncian a utilizar pesticidas o fertilizantes de síntesis química, como ya hacen los productores ecológicos, sino que buscan integrar en su proceso productivo todos los residuos generados en su día a día de la finca que explotan.

En la Agricultura sostenible y respetuosa con el medio natural destacan los agricultores biodinámicos

La agricultura biodinámica busca llegar al concepto de granja cerrada y autosuficiente. Este objetivo implica una mayor responsabilidad para con el medio ambiente y una mayor complicidad con las técnicas a aplicar. La visión holística que aporta la agricultura biodinámica tiene sus cimientos en el equilibrio entre el hombre y la tierra.

En nuestro entorno más cercano la agricultura biodinámica es de implantación muy reciente. En mercados como el nórdico y el centroeuropeo encontramos un conocimiento de estos cultivos más específico que convierten su sello en un valor añadido de calidad. La biodinámica se entiende como un elemento diferenciador que aporta calidad a los productos que elabora.

La agricultura biodinámica utiliza diversos preparados en su día a día

El elemento central de la agricultura biodinámica es el organismo granja, una finca completa formada por plantas, animales y personas. Las plantas se alimentan de los nutrientes aportados por los residuos de la misma finca. Los estiércoles se dinamizan, se vivifican a través de la elaboración del compost y de los diferentes preparados biodinámicos, antes de volver a la tierra para nutrirla.

Considerar a la granja como un organismo busca crear un pequeño ecosistema autosuficiente. En él deben darse las condiciones óptimas para incrementar la biodiversidad. El objetivo es tener cada vez más complejidad en forma de insectos, árboles, plantas.

En definitiva, conseguir una pequeña parcela que sea lo más sostenible posible y donde la relación con la naturaleza tenga un peso específico clave.

La sostenibilidad por delante de la producción

La agricultura biodinámica rescata y aglutina los conocimientos ancestrales junto con las metodologías de hoy en día. Combinar las técnicas actuales de cultivo con los conocimientos aprendidos a través de la observación de nuestros antepasados. Parte de estas creencias son vistas por los más escépticos como una mezcla de misticismo y acto de fe.

La parte más esotérica de la biodinámica revela la filosofía de vida de sus seguidores, manifestada a través de su respeto por la naturaleza. La tierra que los rodea y su deseo de dejar a sus hijos un mundo mejor del que se encontraron mueven sus acciones.

Los agricultores tienen que creer de manera firme en la sostenibilidad de su actividad y del medio ambiente. Su principal patrimonio es la tierra, que debe ser fértil y continuar produciendo sus frutos. La sostenibilidad debe ser perseguida por el agricultor, ya que su modus vivendi requiere de una continuidad en el tiempo. Esta es una de les máximas de la biodinámica, mejorar día a día, la calidad de la tierra que trabaja.

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La agricultura biodinámica como concepto no busca producir más, sino producir mejor y de manera más racional y sostenible. Esto no son solo conceptos agronómicos sino también económicos.

Cada día miles de campesinos demuestran que la agricultura biodinámica usa unos procedimientos de bajo coste, rentables por si mismos. Sin contar el valor añadido que supone añadir a tus productos un sello de mínima intervención, máxima calidad y libre de productos de síntesis química como este.