Desde The Organic Wine queremos enseñarte las diferencias entre la uva con la que se elabora el vino y la uva de mesa. ¡Descúbrelas en nuestro post!

Cuando se piensa en cómo descansaban y disfrutaban los romanos siempre se les visualiza tumbados, comiendo uvas y bebiendo vino.

Y es que la uva se cultiva desde hace miles de años y los romanos eran expertos en disfrutar de este producto dulce y refrescante que también cultivaron griegos y egipcios.

Sin embargo no debemos pensar que la uva que ponemos en la mesa como postre sirve también para elaborar vino porque sería un grave error. Solo obtendríamos un líquido muy alejado del mosto y, por supuesto, del vino.

La uva de mesa y la uva de vino son productos con características similares, pero también son frutos distintos. Así pues ese va a ser el objetivo de este post, ahondar un poco en las diferencias entre uva de vino y uva de mesa.

El clima

La uva de mesa crece en latitudes cálidas y necesita muchas horas de insolación. Esa es una de las razones principales por las que el área del Mediterráneo es una de las grandes productoras de uva de mesa.

Además el calor es necesario para conseguir una maduración perfecta del fruto antes de que llegue a los mercados.

La uva de vino, en cambio, es una fruta que puede cultivarse en zonas donde las condiciones atmosféricas sean menos cálidas. Lo que resulta fundamental es que la estación primaveral venga cargada de la lluvia suficiente para que la humedad sea la adecuada y la planta progrese en buenas condiciones.

La planta

La planta de la uva de mesa se suele cultivar en forma de parra. La vegetación adyacente y las propias hojas de la parra sirven como escudo protector de los granos de uva frente a la incidencia del sol.

Esa “libertad” de la que goza la parra de la uva de mesa no se repite en el caso de la uva de vino. En la mayoría de viñas, los viticultores suelen guiar el crecimiento de la planta.

Los racimos y los frutos

En el caso de la uva de mesa, el tamaño suele ser un factor importante a la hora de comercializarla. Los racimos suelen ser largos y las uvas guardan algo de distancia entre ellas.

Los frutos de mesa son de forma ovalada o redonda y la gama de colores abarca los tonos verdosos y amarillentos de la uva blanca hasta los rosados de la uva negra.

Los racimos de uva de vino suelen ser más pequeños y las uvas también son más menudas. Están mucho más apretadas entre sí y por eso los racimos son mucho más compactos.

Hollejo y pulpa

La uva de mesa ofrece una pulpa carnosa y dulce que está recubierta por una piel fina y que no resulta complicado retirar.

Sin embargo, y esta es una de las características más determinantes, el hollejo de la uva de vino es rugoso, recio y duro. Por esa razón resulta mucho más complicado, casi imposible, pelar una uva de vino.

Además el hollejo es fundamental en las características del futuro vino. Influirá en su evolución y en su sabor.

Si tienes oportunidad, haz la prueba y trata de masticar un par de uvas de vino. Comprobarás que resulta difícil romper y rasgar la piel del fruto que protege una pulpa jugosa. Así que mejor la dejas para elaborar vinos.

Las pepitas

En el mercado cada vez es más habitual encontrar variedades de uvas de mesa sin pepitas porque resultan más cómodas a la hora de comer.

Las uvas de vino, sin embargo, siempre tienen su número de pepitas apropiado porque también influyen en el sabor del vino.

El aroma

Hemos visto que en lo relativo a la apariencia y el aspecto, la uva de mesa se proclama triunfadora, pero en la cuestión del aroma la vencedora es la uva con la que se elabora el vino.

Mientras que la uva de mesa apenas presenta un aroma ligero y dulzón, la uva de vino es un fruto muy aromático. Y mucha culpa de ese aroma tan agradable la tiene el hollejo grueso del que hablábamos antes, que contiene sustancias que aportan aroma y color.

El sabor

La uva de mesa suele ser dulce y agradable al paladar. Por su parte, la uva de vino siempre presentará un sabor más ácido.

Variedades de uva de mesa y de vino

Algunos de los tipos de uva de vino más conocidos son: garnacha, tempranillo, cabernet sauvignon, syrah, bobal, albariño o chardonnay

Respecto a uvas de mesa podemos encontrar: las uvas blancas moscatel, Italia, aledo, cardinal, early o las sultana, famosas por ser las utilizadas para la elaboración de las pasas.

Ahora ya sabes que con la variedad de uva que compras en el mercado es mejor no hacer vino y también conviene que no intentes comer las uvas destinadas a elaborar vinos. Ninguna de las dos experiencias sería gratificante.

Así pues, has podido comprobar que las diferencias entre uva de vino y uva de mesa son notables.

Las uvas de vinificación son la antesala prometedora de un buen vino tinto o el preludio de una fiesta de vinos blancos. Seguro que disfrutas de ellas dentro de la copa.

¡Salud y buen vino!