Los vinos ecológicos apuestan claramente por transmitir los sabores puros de la tierra y la uva. Su proceso de elaboración camina de la mano con el desarrollo natural de la viña y el cultivo natural y apropiado del fruto.
Una vez más, igual que ocurre con los vinos biodinámicos y los vinos naturales, en el centro de la elaboración se sitúa el respeto por el territorio y la consideración hacia la biodiversidad que rodea todo el desarrollo vinícola.
Los vinos ecológicos provienen de uvas cultivadas de manera ecológica. Todos ellos disponen de una certificación que garantiza su elaboración acorde con la normativa europea, de la que hablaremos más adelante.
Como sucede con el resto de productos de esta tipología, es importante conocer la diferencias entre biológico y ecológico, los criterios para considerar los vinos ecológicos como tales, son técnicos.
Estos se dividen en dos bloques de influencia: la viña y la bodega.
La viña ecológica
El primer punto esencial para que se pueda considerar un vino como ecológico son las uvas. Los frutos que se utilicen para la elaboración del vino deben proceder de agricultura ecológica certificada.
Si es así, las prácticas en la viña son respetuosas con el medio ambiente. Se trata de campos donde los productos de síntesis química como fertilizantes, pesticidas y plaguicidas están terminantemente prohibidos.
El abonado de la tierra se lleva a cabo con estiércol fermentado o abonos de origen vegetal. Del mismo modo también suele estar prohibida la quema de rastrojos.
El viñedo se concibe como un ecosistema vivo donde cada protagonista juega su papel. Los animales, plantas y microorganismos mantienen un equilibrio natural que el uso indiscriminado de abonos y pesticidas de síntesis química debilita.
La bodega ecológica
Las prácticas que se llevan a cabo en la bodega durante la elaboración de los vinos orgánicos son diversas. Estas dependen en gran medida de cada productor, ya que pueden llegar a ser muy similares a las que se llevan a cabo durante la elaboración de los vinos convencionales.
Después de llevar a cabo la vendimia, las uvas llegan a la bodega y aunque los procesos también deben ser lo menos invasivos posible, se permite el uso de algún aditivo.
Por ejemplo, se puede utilizar sulfuroso dentro de unos límites que estipulan las autoridades. Como norma general y salvo «circunstancias catastróficas» [sic] que dañen la cosecha, el contenido máximo de anhídrido sulfuroso no podrá superar los 100 mg/l en los vinos tintos, 150 mg/l en los vinos blancos y rosados y los 130 mg/l en el resto de categorías.
La acidez de los vinos se puede modificar y corregir con ácido tartárico. Dicho ácido se extrae de las propias uvas cosechadas. También se utiliza bentonita para clarificar.
Las certificaciones
Desde hace más de tres décadas la Unión Europea cuenta con regulaciones que otorgan su sello de calidad. Dicho membrete se entrega a las producciones agrícolas y ganaderas que se cultivan en Europa siguiendo dicha normativa. La certificación debe aparecer en la botella y lo más habitual es que figure en la contraetiqueta.
Los organismos reguladores inspeccionan a los productores como mínimo una vez al año para certificar que las prácticas que se siguen, tanto en la producción de la uva como en la elaboración del vino, se rigen por la normativa europea que otorga el sello ecológico a los vinos (Reglamento de ejecución UE N.º 203/2012 de la Comisión Europea).
Además, en España las comunidades autónomas también emiten un sello que otorgan a los vinos de producción ecológica.

Burocracia lenta e intensa
El proceso hasta la consecución de la certificación ecológica es largo. Se encuentra plagado de trámites burocráticos intensos. Muchos productores pequeños, respetuosos con el medio ambiente acaban no certificando sus cultivos.
En nuestra tienda de vinos ecológicos, naturales y biodinámicos, podréis encontrar este tipo de vinos marcados con el icono de vinos ecológicos “no certificados”.
Cabe remarcar que las prácticas de estos pequeños viñadores, tanto en el campo como en la bodega, pueden llegar a ser mucho menos invasivas de las que puedan llevar a cabo grandes productores que certifican el producto.
El sello ecológico certifica que las acciones en viña y bodega han seguido unos estándares de calidad altos. Su cumplimiento y trazabilidad se comprueban en inspecciones periódicas. Los vinos que encontraréis en The Organic Wine van en la línea de superar estas normativas, maximizando el respeto por la tierra en que se plantan sus vides.
Una opción interesante
En The Organic Wine respetamos profundamente toda esta filosofía y te ofrecemos vinos creados a partir de frutos sanos y con la mínima intervención posible en la bodega.
Recuerda que los vinos ecológicos transmiten el valor de unas prácticas que ponen el interés en la materia prima, obtenida por métodos no invasivos y respetando el ecosistema donde se cultiva y elabora.
El detalle que diferencia un vino ecológico de uno tradicional radica en el trabajo casi artesanal para conseguirlo y la deferencia convencida hacia el territorio.
Te invitamos a que compres un vino ecológico, lo sirvas a buena temperatura y disfrutes de las sensaciones puras y sinceras que obtendrás. Su sabor, su aroma y su graduación alcohólica estarán equilibradas y tu conciencia ecológica te lo agradecerá enormemente.
¡Salud y buen vino!














